La festividad literaria de Sant Jordi ha traspasado las fronteras catalanas para recalar el próximo 27 de abril en la villa de Kensington, situada en el área metropolitana de Washington, la capital estadounidense.
Centenares de rosas y libros llenarán las paradas de la avenida Howard de esta localidad de Maryland para recrear la gran celebración épica y romántica que Catalunya alberga cada 23 de abril, desde tiempos medievales.
Hace cuatro años la propietaria de la librería Kensington Row Bookshop, Elisenda Sola-Sole, emprendió a pequeña escala la iniciativa de implantar esta célebre tradición de su tierra natal en parajes washingtonianos. Bajo una pancarta de bienvenida en la que se lee “La Rambla”, dos de las manzanas de la avenida Howard se vestirán con librerías ambulantes enfiladas en ambos lados de la vía para simular la sensación de un gran paseo. Más de un centenar de autores, editores y miembros de la comunidad internacional literaria participarán en la presente edición del festival para atraer, según la organización, a tres millares de asistentes.
Entre los escritores, destaca la presencia de la literata catalana Roser Caminals, autora de títulos como “El Carrer dels Tres Llits”, “La Dona de Mercuri”, “La Petita Mort”, “Once Remembered” o “Twice Lived”.
Sin embargo, Sola-Sole ha asegurado que “este es un día más que para vender libros, para dar a conocer esta increíble tradición literaria”. “Ahora hay que intentar que otras comunidades estadounidenses conozcan esta festividad y empiecen a celebrarla en sus localidades”, dice.
El toque festivo de la celebración vendrá de la mano de cuatro grupos de música en vivo, así como de diferentes actividades para los más pequeños y una exquisita degustación de productos típicos catalanes.
Asimismo, la sección ‘Biblioteca Catalana” de la librería Kensington Row Bookshop ofrecerá información de Catalunya, Barcelona y sus costumbres.
Según la propietaria de este establecimiento, el día del libro y de la rosa tiene un abanico de simbolismos tan amplio que propicia que sea globalmente bienvenido y fácilmente exportable. “Por una parte -afirma- es una diada nacional ya que se homenajea al patrón de Catalunya, y por otra es también nuestro día de los enamorados”.
Con estas explicaciones, Sola-Sole pone su granito de arena para expandir en tierras extrañas la leyenda de Sant Jordi, un apuesto caballero errante que salvó a la bella princesa de Montblanc de ser devorada por un temible dragón. De este modo, Elisenda Sola-Sole ha resaltado que a pesar de que el festival es un evento abierto a todo el mundo, “la comunidad catalana de Washington y cercanías somos quienes tenemos que poner el ingrediente de los orígenes de la fiesta: de Sant Jordi, el dragón y de Catalunya”.
Lejos de que los enamorados estadounidenses cambien su aclamado Día de San Valentín por la diada de Sant Jordi para hacer públicas sus muestras de amor, la fiesta catalana intentará conquistar a sus asistentes con buenas dosis de literatura y degustaciones del típico ‘pa amb tomàquet’.


